lunes, 23 de mayo de 2016

La historia de los “chicos flor” que muchos internautas web y fanaticos no conocen

Hoy vamos a conocer un poco de la historia del término “chico flor”, esos chicos bonitos a los que a menudo hacen referencia, y encontramos, en los dramas y programas coreanos, de la que conocemos tan poco. Si te gustan los dramas coreanos o el Kpop, probablemente habrás escuchado a menudo el término “flower boy” (kkotminam 꽃 미남), en referencia a los chicos delicados, guapos con un toque femenino.


En los dramas el “chico flor” es el lindo y amable chico que se preocupa por la protagonista desde el mismo momento en el que entra tropezándose por la puerta de su trabajo o en el bloque de apartamentos donde casualmente vive. En el drama You’re beautiful el nombre de la protagonista era un juego de palabras relacionado con este término, Go Mi Nam y el equivalente femenino, Go Mi Nyeo (nyeo 녀 significa ‘chica’). Pero, ¿cuál es el origen de esta palabra que se ha hecho un hueco en el vocabulario de quienes estamos enamorados de la cultura coreana?
 


Pues nos remontamos, nada más y nada menos, que al periodo del Reino de Shilla, uno de los 3 Reinos que ocuparon la península coreana desde el 57 a.C al 935 d.C. Este reino tenía una cultura artística e intelectual altamente desarrollada, que floreció bajo figuras como la reina Seondeok, cuya vida podemos conocer a través de un drama del mismo nombre. Este cultura fue expresada principalmente en las élites culturales y militares conocidas como hwarang (花郞) , cuyos caracteres chinos significan literalmente “chico flor”. Las fuentes chinas solo se refieren a la belleza física de esos chicos, que posiblemente se sorprenderían al descubrir cómo se utiliza el término actualmente.

Entrenados desde muy pequeños en el arte de la poesía y la guerra, esos chicos flores eran, en esencia, los idols de su época. Su única dedicación era proteger al país de los invasores y de ser tragados por el reino de Koguryo, mucho mayor que Shilla, que significaba una amenaza continua desde el norte. A menudo, cuando se encontraban con una tropa hostil, un par de chicos eran enviados por el simple honor de morir en el campo de batalla.


Desde el siglo XII, sin embargo, cuando el general Wang Keon de Shilla unificó la península coreana bajo su mandato, el término perdió su esencia y dejó de hacer referencia a una élite cultural y militar para usarse como término despectivo para aquellas personas cuyo estilo de vida era considerado decadente, un prejuicio que se acuñó debido al uso de maquillaje para realzar sus rasgos por parte de los hwarang. Habiendo crecido totalmente aislados, sin contactos con mujeres, a excepción de las de su familia, no es extraño imaginar que se desarrollaban relaciones homosexuales entre estos jóvenes. Por eso, el término se aplicó a aquellos hombres que mostraban un comportamiento considerado “femenino”, incluído el uso de maquillaje o la muestra de afecto entre hombres.

Hasta la época de la colonización Japonesa (1910-1945) pocos sabían de la pasada existencia de los hwarang. Solo un puñado de escolares yangban, nobles, pudieron acceder a las fuentes que detallaban las vidas de esos “chicos flor”. Sin embargo, durante la toma japonesa, los hwarang emergieron como símbolo de la resistencia coreana, cuyo estatus podía ser comparable a la imagen de Juana de Arco durante la Guerra de los 100 años. Los guerreros por largo tiempo olvidados volvieron a convertirse en ídolos.

Entonces, ¿cómo se forjó la imagen que evoca hoy en día el término ‘chico flor’? Una de las posibles explicaciones es que todos pueden leer caracteres chinos. En Corea aprender hanja es obligatorio desde los primeros cursos, y chino y japonés se ofrecen sexyguardiancomo asginaturas optativas en la escuela media. Esta educación recurre a muchos textos chinos sobre los hwarang haciéndolos fácil de leer. Son textos que enfatizan la belleza de flor de esos hombres, más que su destreza militar.

Otro factor es cómo los chicos son representados en los manga shoujo. En ellos los jóvenes aparecen con grandes ojos, piel clara y un estilo impecable. Normalmente son dulces y considerados hacia la protagonista, actuando como su mejor amigo y confidente, para finalmente desarrollar un interés amoroso. Esos hombres, conocidos como bishounen, también pueden ser fríos y crueles, en cuyo caso habrá un giro mayor cuando la protagonista logre su amor. El chico flor como lo conocemos hoy en día es, en esencia, la personificación en la vida real de esos chicos de los cómics femeninos, al menos en términos de apariencia.

El ‘chico flor’ aplicado a la personalidad de un joven puede ser considerado en parte según los Bentou Danshi japoneses. Antes de la década de 1950 ningún hombre ponía un pie en la cocina, a no ser que fuera un cocinero profesional. Sin embargo desde esos años los hombres que cocinaban en casa para sus familias comenzaron a aparecer lentamente en las novelas gastronómicas japonesas. En 1980 se dio un boom groumet creciendo el número de hombres que hacían su propio bentou o caja de almuerzo. Esto puede verse como una “feminización” de los jóvenes, que comenzaron a preparar comidas más saludables, baratas y hecha con cuidado. Cuando se normalizaron las relaciones diplomáticas entre Corea y Japón en 1965 esta tendencia se expandió a Corea, por lo que se produjo un desarrollo significativo de este fenómeno.


Una cuestión que se plantea en el marco de esta “feminización” es que los hombres a quienes se aplica el término chico flor pueden ser considerados poco masculinos. Como dijimos antes, un chico flor puede desarrollar un interés amoroso a través de un drama. Sin embargo los chicos flor raramente consiguen a la chica. En su lugar el “hombre de verdad”, definido por su tortuoso pasado o su familia poco amorosa, es presentado como el candidato ideal para tener una relación amorosa con la protagonista. A menudo, incluso, este duro pasado sirve como justificación de un trato poco respetuoso con la protagonista. Por contra, la personalidad propia de los chicos flor es casi comparable con la de las mujeres. Y si un hombre es demasiado femenino, por tanto, no puede ser un interés amoroso real.

A través de la Historia los chicos flor pasaron de ser nombres guerreros que daban la vida por su país, a personajes de dramas que no son tomados en serio más que para formar un triángulo amoroso en un drama. El chico flor se ha convertido en un estereotipo que rápidamente lleva a pensar en la falta de masculinidad y en rasgos tradicionalmente atribuidos a mujeres. Son chicos delgados, que pueden llevar maquillaje, con piel clara, encantadores y rasgos delicados.




¿Pero cuándo se convirtió en tendencia este chico flor? En los 90′ se dieron importantes cambios sociales en Corea. Mientras tradicionalmente la coreana es una sociedad patriarcal y el cabeza de familia debía ser “duro y dominante”, el flower boy de hoy es todo lo contrario. Con el fenómeno de la metrosexualidad generado en occidente, que podía definirse como “gay” por los más conservadores, la imagen delicada del hombre comenzó a desarrollarse en Asia.

Durante la crisis de 1997 las mujeres comenzaron a percibirse como iguales al hombre. Cuando las compañías redujeron sus trabajadores, las mujeres vieron cómo perdían sus trabajos y sintieron decepción por cómo los hombres las trataban, comenzando a desear a alguien con una comprensión mayor de la naturaleza femenina.

Otra teoría habla de la influencia de los mangas japoneses, como ya hemos dicho, cuyos protagonistas parecían ser el sueño de cada chica. Muchos mangas japoneses se hicieron muy populares en Corea, de modo que algunos de ellos pasaron a ser dramas. Con el tiempo las mujeres eran cada vez más conscientes de cómo elegir a sus hombres, y esto, a su vez, presionaba a los hombres, que perdieron parte de su confianza. Ellos comenzaron a adaptarse a las demandas femeninas, lo que hizo que se reutilizara el término chico flor, que cada vez más comenzó a aparever en televisión, películas y Kpop. Un ejemplo claro es el éxito de Winter sonata, donde Bae Yong Joon se presenta como un personaje suave y amable que recuerda al bishonen.

Solo decir que esta tendencia afectó enormemente al hombre coreano de hoy y los medios se llenaron de publicidad e imágenes de hombres suaves y cuidados. Se dio origen a una industria cosmética masculina que tuvo un enorme éxito gracias a este fenómeno. Quizás la palabra que mejor definiría la imagen de estos chicos flor es “metrosexual”, chicos que se cuidan, que recurren a looks un tanto femeninos y productos y cremas, pero que no se avergüenzan por ello.


Los chicos flor, además, suelen actuar “lindo”, algo que les hace recibir elogios de las mujeres asiáticas actuales. No es difícil encontrar a chicos flor haciendo aegyo, algo ya intrínseco a la cultura coreana. Y es que el principal encanto de estos chicos es que no les asusta mostrar su lado lindo, suave. Admiten tenerlo.

Los kkotminam son, según los estándares coreanos, los deseos, esperanzas y sueños de cada mujer: hombres guapos, amables, comprensivos y cooperativos, en lugar de hombres duros y exigentes. Quizás el deseo de toda mujer. Nuestros gustos parecen haber cambiado y los tipos duros ya no nos van… ¿o sí? ¿qué preferís vosotras? ¿Y cómo lo veis vosotros, chicos?